Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

La ocupación destruye a Afganistán

Posted by Socialismo Internacional en agosto 15, 2008

Nicole Colson reporta sobre el daño causado a Afganistán después de siete años de la “ocupación buena”


JUNIO FUE el mes más fatal para la ocupación estadounidense de Afganistán desde que la guerra comenzó casi siete años atrás. En total, 28 soldados de EEUU murieron en combate, además de 18 tropas de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, la coalición militar de Europa Occidental y Estados Unidos, resabio de la Guerra Fría contra la Unión Soviética, hoy Rusia), haciendo junio el segundo mes consecutivo en que más tropas de ocupación mueren en Afganistán que en Irak.

El más reciente número de casualidades vino luego que un nuevo reporte del Pentágono advirtiera que la crisis en la “otra ocupación” probablemente continuará empeorando para las fuerzas estadounidenses. A pesar de los esfuerzos de EEUU y OTAN para capturar y matar su liderazgo, es muy probable que el Talibán “mantenga o inclusive incremente el alcance y ritmo de sus ataques terroristas y en 2008,” halló el reporte.

Esto subraya ambos, la creciente dificultad que EEUU tiene en una guerra que se suponía terminada, y porque Afganistán no se debe ser visto como la “guerra buena” –como algunos en el movimiento anti-bélico– sino que al contrario como otro frente, como Irak, en los planes estadounidense de conquista del Medio Oriente.

En una conferencia de prensa en el Rosal de la Casa Blanca, George Bush escuálidamente trató de pintar los “aspectos positivos” diciendo que también “ha sido un mes difícil para el Talibán”. De acuerdo al Pentágono, más de 400 militantes fueron muertos en Afganistán durante Junio. Por supuesto, no hay modo de saber cuántos de esos “militantes” eran en verdad civiles víctimas de los indiscriminados bombardeos de las fuerzas de EEUU y la OTAN.

Después del ataque del Talibán a la principal cárcel en la sureña ciudad de Kandahar, donde cientos de prisioneros fueron liberados, las fuerzas de ocupación tomaron represalias organizando un ataque aéreo masivo sobre la ciudad.

A finales de junio, el jefe de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas John Homes, reportó que el número de civiles muertos en batalla entre los insurgentes y las fuerzas de seguridad en Afganistán aumentó en dos-tercios, la primera mitad de este año, llegando a casi 700 personas.

Holmes dijo que la mayoría de las muertes fueron infringidas por los “insurgentes”, aunque “también hay un número significativo causado por la fuerzas militares internacionales”. Desde enero, Holmes dijo, al menos 255 civiles han sido muertos por EEUU, OTAN o las fuerzas gubernamentales afganas.

De acuerdo al reporte del Pentágono, no sólo el Talibán “se convirtió en una insurgencia más fuerte”, sino que también el ejército afgano y la policía nacional se han debilitado debido a la corrupción y a la falta de entrenamiento y equipo militar. El reporte también documenta el creciente mercado de opio, los numerosos abusos a los derechos humanos, la rampante corrupción y el lento progreso en la reconstrucción.

Los ataques a las fuerzas ocupadoras se han vuelto más complicados y probablemente aumentarán, dice el reporte, que además reconoce que el Talibán, y otros en la resistencia a la ocupación, ha aumentado sus ataques en un 40 por ciento este año, con respecto al pasado, en áreas cercanas a la frontera pakistaní, donde las tropas de EEUU operan.

– – – – – – – – – – – – – – – –

MIENTRAS, LA vida diaria afgana permanece truncada. Con sequías en el norte y el oeste del país que agravan la escasez de comida y el alza de precios de alimentos básicos como el trigo y el arroz. El hambre amenaza ahora a miles.

En la provincia de Ghor, donde más del 80 por ciento de la población -alrededor de 640 mil personas– está pasando hambre, muchos han sido forzados a comer pasto para sobrevivir. Veinte por ciento de los niños mueren antes de su quinto cumpleaños y cerca de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día.

La condición social de la mujer –supuestamente “liberada” por la ocupación– aún es precaria. En la mayoría del país, las mujeres deben vestir la burqa y los reportes sobre auto-inmolaciones, por mujeres tratando de escapar matrimonios forzados o abusivos, están aumentando.

El país produce ahora, después de iniciada la invasión por EEUU, un estimado del 92 por ciento del opio del mundo.

Los dineros para la reconstrucción han llegado pesadamente lentos. La mayoría de esta ayuda, alrededor de 40 por ciento, simplemente termina en los bolsillos de los “consultores y contratistas” de países extranjeros. El pasado mes, el grupo Transparencia Internacional catalogó a Afganistán 172 de 180 paises en su “Reporte Global sobre la Corrupción en el 2008”.

“Esta situación continúa porque, de los miles de millones de dólares que llegan a Afganistán de la comunidad internacional, la mayoría del dinero termina en los bolsillos de los caudillos militares y narcotraficantes que EEUU y sus aliados han impuesto en nuestro país”, dijo Malali Joya en marzo, una de las pocas mujeres en la política afgana.

La respuesta de EEUU a esta pesadilla humanitaria pareciera ser más tropas. A comienzos de julio, el almirante Michael Mullen, cabeza de la junta de generales, dijo que los jefes militares están considerando mandar más tropas a Afganistán en 2009.

La receta parece ajustarse a la “sabiduría colectiva” entre los políticos en Washington DC, con Barack Obama argumentando que Afganistán debe ser el “real enfoque” de la guerra contra el terror. Como dijera Obama en el pasado, “Nosotros no podemos ganar una guerra en contra de los terroristas si estamos en el campo de batalla equivocado”.

Pero más tropas estadounidenses no disminuirán el sufrimiento afgano. “Liberar” al pueblo de Afganistán nunca ha sido el objetivo real de la guerra de los norteamericanos.

Como el veterano activista y autor Tariq Ali argumenta, el real objetivo de EEUU “es construir un ejército lo suficientemente hábil como para oprimir su propia población, pero incapaz de defender la nación de fuerzas externas; una administración civil sin ningún control sobre la planificación o la infraestructura social, y en manos de ONG’s (Organizaciones No Gubernamentales) occidentales; y un gobierno cuya política exterior vaya de la mano con la de Washington”.

Traducido por Héctor Tarrido. Publicado originalmente en Obrero Socialista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: