Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

El PIP y la campaña que nunca llega

Posted by Socialismo Internacional en agosto 20, 2008

Alma Torres y Giovanni Roberto

Los socialistas no descartamos, como principio, la participación electoral para adelantar la lucha de clases. Pero intentamos responder, como en cualquier otro proceso, a preguntas fundamentales. ¿Cómo adelanta la conciencia de clase votar por el PIP? ¿Cómo el voto por el PIP estimula el desarrollo de movimientos concretos?

Cada 4 años, el Partido Popular Democrático y el Partido Nuevo Progresista, pelean por el voto de las mayorías en un intercambio en el poder que suele ser rotatorio. Ambos partidos también han profundizado la pobreza y la explotación de los trabajadores y pobres que viven en Puerto Rico, convirtiéndonos en uno de los países latinoamericanos con mayor desigualdad social.

El record de ambos partidos es inmenso. Ambos partidos han perseguido, carpeteado y algunas veces asesinado a la disidencia independentista. Ambos partidos han sido responsables de la privatización de los hospitales, de la Telefónica de Puerto Rico, de los residenciales públicos… Ambos partidos han perseguido y reprimido a los estudiantes universitarios. Ambos partidos estaban a favor de la imposición de impuestos al consumo que caen desproporcionadamente sobre la mayoría trabajadora. Los ejemplos varían, pues mientras que se puede hacer responsable al PNP por la Ley 45 que prohíbe la huelga para los empleados públicos, al PPD se le puede imputar el ser su máximo defensor con la represión desatada este año contra los maestros/as. Los dos partidos patronales han probado ser los mejores defensores de los ricos en este país.

Los otros partidos que no han gobernado aún son el Partido Independentista Puertorriqueño y el Partido Puertorriqueños por Puerto Rico.

Ambos se hacen llamar la alternativa frente a los demás partidos. Esto es así a pesar de que no han lanzado ninguna campaña que argumente las diferentes necesidades de los miles de trabajadores y trabajadoras en Puerto Rico.

Ahora varias organizaciones han asumido posturas a favor del PIP, argumentando que el PIP es la alternativa anti-neoliberal y de oposición a los partidos patronales. De hecho, en algunos de los escritos se dice que “votar por el PIP es la única alternativa de los socialistas”.

Otros compañeros de la izquierda argumentan que el PIP es el único partido que ha asumido una posición en contra de la guerra, el IVU y la Ley de Incentivos Industriales. Esto es cierto.

El PIP ha criticado abiertamente la guerra (aunque sólo hablan del regreso de los soldados puertorriqueños) y ha criticado el IVU y los Incentivos, pero algunas de estas denuncias no han dejado de padecer del carácter limitado y contradictorio del PIP.

Al mirar, por ejemplo, la crítica a Ley de Incentivos vemos que el reclamo del PIP continúa siendo el “sueño de Singapur”, un país de proporciones similares a las de PR y que impone a las compañías extranjeras impuestos superiores a los nuestros (sobre un 10% mientras que aquí estamos en un 4%). Esto significa, que mientras que su denuncia de la avaricia y la entrega del gobierno a las compañías extranjeras es correcta, su “alternativa radical” se basa en un modelo neoliberal adaptado al contexto criollo.

De igual modo, con respecto al grave problema de servicios médicos lo que proponen es un plan médico universal “híbrido”, de colaboración entre la empresa privada y el gobierno, o sea, continuar la grave injerencia de los empresarios en la calidad de la salud.

A la larga, la opción radical del PIP es sólo una apariencia.

El argumento de apoyo al PIP también gira en torno al apoyo que este partido ha dado a algunas luchas comunitarias y sindicales, principalmente la huelga de maestros.

Y aunque su apoyo ha sido innegable, para los recursos que tiene el PIP, su movilización ha sido pobre. Conocemos muy bien el poder de convocatoria que tiene el PIP, pues en la lucha de Vieques lo dejó sentir en la calle con los cientos de miembros que hicieron desobediencia civil y que fueron encarcelados por denunciar la marina de guerra en la Isla Nena. Sabemos que el PIP, de proponérselo, lograría convocar miles de militantes de su partido, pero sin embargo, muchas veces sólo mueven a sus delegados y dejan a las bases en sus casas.

La posición de apoyar al PIP no debe basarse en la solidaridad que ellos han demostrado con algunas luchas, a pesar de que esto debe ser parte del debate. Un voto al PIP no puede ser un favor político, ni tampoco un voto de agradecimiento.

Un voto por el PIP debe basarse en la capacidad de que una campaña por este partido eleve en algún grado la conciencia de clase de las mayorías en Puerto Rico. Debe tomar en cuenta cuál es la capacidad de que las denuncias y propuestas del PIP estimulen efectivamente el desarrollo de luchas y/o movimientos contra “los grandes intereses”, contra “las medidas neoliberales”, “contra la guerra”…

Parte de la explicación del por qué no vemos a grandes sectores de trabajadores siguiendo a los candidatos del PIP es la ausencia de propuestas concretas y visibles que estén encaminadas a mejorar las condiciones reales de vida de la clase trabajadora en PR.

Extrañamos, por ejemplo, que en momentos donde es evidente que la crisis la pagamos los pobres, este partido no asuma una defensa por el aumento del salario mínimo en PR. Prometer un incremento de sueldo que compense todos los aumentos, digamos de 10 ó 12 dólares por hora, podría poner a mirar a cientos de miles de trabajadores hacia el PIP en busca de una verdadera alternativa a sus problemas. Lo mismo podríamos decir sobre la salud, la vivienda, o la protección del ambiente. Elevar las expectativas de mejoría de vida podría traducirse, sobretodo si interviniéramos los socialistas, en la organización de algunos movimientos o luchas concretas que dieran seguimientos a esos reclamos. Participar de ese tipo de campaña sería una obligación para nosotros y nosotras. Pero esta no es la campaña del PIP.

Los socialistas no descartamos, como principio, la participación electoral para adelantar la lucha de clases. Pero intentamos responder, como en cualquier otro proceso, a preguntas fundamentales. ¿Cómo adelanta la conciencia de clase votar por el PIP? ¿Cómo el voto por el PIP estimula el desarrollo de movimientos y luchas de las que hablábamos arriba?

Votar por el PIP, cuando su campaña continúa siendo una nacionalista, para tratar por igual al capital privado nacional y a los trabajadores puertorriqueños, es un acto de debilidad. Los socialistas debemos de ser capaces de exigirle más al PIP y a todos los partidos políticos que dicen ser de izquierda.

En cuanto al tema de la colonia y la independencia, la propuesta del PIP no es nada “radical”. En los últimos años, hemos visto como el PIP ha hecho de la independencia una negociación y una petición al Congreso de los Estados Unidos. Es decir, que el PIP ha desistido de hacer un trabajo de base para convencer a los puertorriqueños de la necesidad de que Puerto Rico deje de ser una colonia, y se ha concentrado en lograr mecanismo con el Congreso que “adelanten” sus objetivos históricos. La campaña de este año difícilmente señala un viraje en esta estrategia.

Insistimos en el error de plantear votar por el PIP. Insistimos en la ausencia de una campaña que provoque la auto-organización y el movimiento de los trabajadores en Puerto Rico.

Una verdadera campaña a favor de los trabajadores forzaría a los demás partidos a tener que proponer mayores reformas para la clase trabajadora. Una campaña que adelante los intereses de los trabajadores podría lograr un movimiento, aunque sea pequeño, de trabajadores que estén detrás de esos reclamos.

Votar por el PIP ahora, cuando ellos no son un polo de atracción para los trabajadores comunes y corrientes, es perder de perspectiva que lo que adelanta la conciencia de los trabajadores es su experiencia al participar de luchas para que sus reclamos sean atendidos. La campaña que debería lanzar el PIP para ser apoyado es una que motive a los trabajadores a organizarse detrás de su partido, que vean en el PIP un espacio real de debate y vehículo de denuncia.

Nuestra participación como socialistas no podría ser pasiva, de darse una campaña así, que difícilmente desarrollará el PIP. Nuestro papel debería ser ganar a las personas que sean atraídas por esa campaña a la idea de construir un organismo donde los trabajadores de Puerto Rico puedan ejercer un poder real que no dependa de las urnas cada cuatro años. Solo así pasaremos de ganar reformas que tendremos que luchar por el resto de nuestras vidas, a una sociedad libre de la miseria y el hambre que produce este sistema podrido que toma todo lo bueno y lo daña. Nuestra “única opción” no es votar por el PIP, es seguir luchando para que surja una verdadera alternativa para nosotros y nosotras los y las trabajadoras en PR.

Este artículo fue escrito como parte de un debate desarrollado en la página de contra-información Indymedia Puerto Rico A plena voz 2008: Debate Abierto. El debate gira entorno a cuál debe ser la posición de los y las socialistas en las próximas elecciones. Algunas organizaciones han planteado un voto por el PIP. Recomendamos y creemos importante seguir este interesante debate.

Una respuesta to “El PIP y la campaña que nunca llega”

  1. Los líderes del Partido Independentista de Puerto Rico (PIP), todos ellos, son de corte capitalista. No podemos engañarnos con otra visión. Miremos solo un ejemplo: tiempo de más han tenido para hacer su lucha por el trabajador puertorriqueño. Todo el que conoce la ley de salario mínimo federal sabe que si el gobierno de Puerto Rico (ELA), por legislación, le otorgara a los obreros puertorriqueños, un salario mínimo por encima del salario mínimo federal, éste, al ser un beneficio superior al federal, podría ser implantado y las empresas en Puerto Rico tendrían que pagarlo.

    Ninguno de ellos le llevo el mensaje al obrero. Todos callaron. El mínimo estuvo congelado por casi diez años. Los $5.15 se convirtieron en menos de 3 dólares la hora. Las Compañías hicieron su agosto. Acumularon vastas ganancias gracias al regalo neoliberalista del gobierno federal.

    ¿Quien hizo la lucha? ¿Quién llevo el mensaje? ¿Porqué no se alertó y motivó a la masa de trabajadores?

    Estoy seguro que los obreros – los muchos – por los medios que fueran, hubieran reclamado con todo vigor, lo que por justa ley de vida, se merecen por su sudor.

    Estos líderes del PIP están comprometidos con el neoliberalismo. No con el trabajador. Su silencio y timidez en la expresión, se encargaron de demostrarlo.

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