Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

El camino de Obama a la Casa Blanca

Posted by Socialismo Internacional en octubre 27, 2008

La elección presidencial en EE.UU. se está llevando a cabo en medio de la crisis económica más grave desde la Gran Depresión de los años treinta. El presidente Bush y los republicanos han caído a niveles de impopularidad no vistos en décadas. La mayoría de los estadounidenses desea un cambio político en Washington DC. Lance Selfa y Lee Sustar explican cuál está siendo el camino que esta tomando Obama para llegar a la presidencia.

Por todo, el senador demócrata Barack Obama será probablemente el próximo y primer afroamericano presidente de Estados Unidos–un país fundado sobre la esclavidud de los africanos. Esta expectativa ha agitado las esperanzas de millones.

No obstante, a pesar de su retórica de “cambio”, Obama es un político muy convencional. Con la nominación del Partido Demócrata a la candidatura presidencial en su bolsillo, Obama se movió tanto y tan rápidamente hacia la derecha que incluso el conservador Wall Street Journal lo notó, publicando una editorial con el título de “El tercer mandato de Bush”.

“Estamos comenzando a comprender por qué Barack Obama protesta tan energéticamente contra la posibilidad de un ‘tercer mandato de Bush'”, el editorial dijo. “Quizás esté preocupado de que alguien note que él es el candidato que lo busca”.

A pesar de esto, la irrupción de una crisis ecónomica durante del otoño, que amenaza los empleos, los fondos de jubilación y las casas de millones de estadounidenses, cambió el juego. Ahora, a manera de cristalización de los sentimientos de millones, la eleccion se ha transformado en un referendum contra el proyecto neoliberal de los Republicanos. Éste es un juego que los Republicanos no pueden ganar. La gente está harta de un gobierno corrupto e incompetente que combina las violaciones de libertades civiles con la crueldad y la incompetencia social.

Esta situación puede producir una victoria abrumadora para los Demócratas en los comicios generales de noviembre. Obama tiene el espacio político para presentar propuestas audaces para estimular la economía, terminar con la guerra, y mucho más.

Sin embargo, Obama ha preferido repetir la misma estrategia que usó Bill Clinton -fintear a la derecha para captar las posturas de sus adversarios y asumir que la izquierda, a falta de alternativa, lo seguirá. Después de haber alzado las expectativas de sus simpatizantes durante las elecciones primarias en enormes y entusiastas mítines, ahora Barack Obama conscientemente las está bajando. Obama plantea que él será el más responsable para gobernar EE.UU. durante este período de crisis.

Esta postura no se origina en deficiencias personales de Obama, sino que se deriva del carácter mismo de un sistema político administrado por dos partidos capitalistas que se turnan para gobernar por los intereses de los grandes empresarios. Lo que divide a Demócratas y Republicanos es nada en comparación a los acuerdos fundamentales que comparten. Cierto, si no ubiera diferencia alguna entre ambos no habría justificación para un sistema bipartidista. Sin embargo, para los jefes de las grandes corporaciones, el sistema bipartidista empeña un papel esensial. Si un partido cae en desgracia, el otro, que tienen posturas previsibles, espera su turno.

Esto explica el enorme apoyo económico que el sector empresarial ha dado a Obama y los Demócratas. Al comenzar la campaña presidencial entre Obama y el senador John McCain, el candidato republicano, Obama tenía casi el doble de los fondos de McCain. De acuerdo a un centro de investigaciones, Center for Responsive Politics (Centro por Políticas Responsables), Obama ha recibido más contribuciones– hasta decenas de millones de dólares más–que McCain, casi todas provenientes de los sectores industriales, incluyendo el sector financiero en Wall Street.

Consecuentemente, no es sorpresa que Obama haya apoyado el plan de Bush, y de los demócratas en el Congreso, para rescatar a los bancos y firmas financieras ofreciéndoles hasta $700 mil millones de las arcas públicas. Este enorme gasto va a restringir a Obama cuando trate de enfrentar otra crisis, como la de la pobreza y la falta de seguro médico de la población.

Obama apoyo el rescate financiero para señalar al establecimiento político y económico que su administración no planea lanzar ningún programa que altere décadas de políticas conservadoras, neoliberales, por más necesitado que sea. Pero, con un inédito número de estadounidenses expresando descontento con la dirección en que el país y la economnía se hallan, hay necesidad urgente –y apoyo muy amplio– para acciones audaces por parte del gobierno.

Durante las primarias demócratas, Obama causó la impresión de que su administración enfrentaría esos desafíos, evocaba imágenes de los movimientos sociales y prometía cambios profundos. Ahora, él es el primero que nos dice que debemos sacrificarnos para que la economía se mejore.

Al menos Bill Clinton esperó hasta después de su elección para romper con sus promesas de campaña. Parece que Obama está cancelando la luna de miel antes de la boda.

Si ha de haber un “cambio” después de enero de 2009, tendrá que surgir no del candidato hecho presidente, sino de la demanda organizada de la gente en pie de lucha. Los tiempos lo requieren.

Publicado en Obrero Socialista.org.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: