Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

La situación en Afganistán se recrudece tras las últimas elecciones fraudulentas

Posted by Socialismo Internacional en septiembre 1, 2009

Hamid_Karzai_acto_oficial_pasado_26_mayo_KabulEl observador jefe de la Unión Europea (UE) describe las últimas elecciones en Afganistán como “justas” pero no “libres”. Ha habido denuncias de fraude electoral y de exclusión de votos, acontecimientos que parecen favorecer a Hamid Karzai, el presidente actual. Estas fraudulentas elecciones muestran los profundos problemas en Afganistán después de casi 8 años de ocupación por parte de EEUU y las fuerzas de la OTAN.

Los observadores de la UE admitieron “que los electores se enfrentaron a obstáculos significativos para ejercer el voto”. Miles de colegios electorales separados para mujeres simplemente no se abrieron, no sólo en el sur del país donde la influencia talibán es más fuerte, también en el centro y norte del país.

Las mujeres candidatas recibieron amenazas y fueron ignoradas en la cobertura informativa de las elecciones, afirmaron los observadores. Karzai parece que se tendrá que enfrentarse en una segunda vuelta al principal candidato de la oposición, Abdullah Abdullah. Abdullah afirma que en las urnas del sur, donde votaron alrededor del 10% del censo, Karzai dice haber sacado del 40 al 45 % del censo. Las elecciones fueron originalmente aclamadas como una prueba de que la ocupación había traído la democracia al país y como un revés para los talibanes y otras fuerzas de la resistencia. No obstante se trata de afirmaciones vacías.

Desestabilización

Las fuerzas de ocupación han expresado sus temores a que otras seis o más semanas de período electoral añadan más desestabilización al país. Pero también están preocupados de que si Karzai es declarado ganador en la primera vuelta, su gabinete sea más sospechosamente ilegítimo ante los ojos del pueblo afgano.

Los EEUU instalaron a Karzai como presidente después de “eliminar” a los talibanes en el 2001. Pero se enfrenta a crecientes críticas en los propios EEUU por su corrupción y su incapacidad de acabar con los grupos de resistencia. Richard Casey, un veterano senador demócrata, dijo a los periodistas en la embajada estadounidense en Kabul el pasado viernes “va a llegar un momento en que la paciencia de los americanos se acabará”.

Por otro lado el senador Sherd Brown, que acompañó a Casey a Afganistán, añadió, “ellos tienen que mostrar los resultados electorales cuanto antes”. La crisis se esta profundizando para las fuerzas de ocupación. El almirante Mike Mullen, jefe del Estado mayor norteamericano, advirtió la semana pasada que la ocupación se está encontrado con una resistencia cada vez mayor.

Punta de lanza

Esto a pesar de la introducción de otros 17.000 soldados estadounidenses como punta de lanza para luchar contra el “aumento” de los talibanes. Mullen afirmó: “yo pienso que la situación es seria y se está deteriorando”. “La insurgencia talibán se ha hecho más eficaz y más sofisticada en sus tácticas”. Los comandantes estadounidenses en Afganistán demandaron la pasada semana que se necesita un mayor despliegue de sus tropas y de la OTAN en el país asiático.
Barack Obama ha ordenado un incremento de los 32.000 efectivos actuales del ejército americano desplegados en el país a 68.000 de aquí a finales de año. El general Stanley McChristal, nuevo comandante de las fuerzas de EEUU y de la OTAN, informó que se recomienda un incremento adicional de 45.000 tropas.

Por otro lado Obama ha exigido al ejército paquistaní que siga luchando contra los talibanes de su país, después del supuesto asesinato de su líder Baitullah Mehsud. Todo esto viene en medio de la creciente preocupación sobre la disminución del apoyo a la guerra en Afganistán en EEUU. Una nueva encuesta de Washington Post-ABC News muestra que un 51% de los americanos piensa que esta guerra no es una causa por la que merezca luchar. Esta cifra es un 6% mayor que la del mes pasado. La mayoría quiere que menos soldados estadounidenses sean enviados allí.

La oposición a la guerra es incluso más fuerte en Gran Bretaña. Una encuesta de opinión de la semana pasada mostró que un 69% de la población no quiere que las fuerzas británicas estén luchando en Afganistán. Tres cuartas partes rechazan la afirmación de Gordon Brown de que la guerra de Afganistán ayuda a la seguridad nacional. Otra encuesta muestra que el 60% quiere que las tropas británicas vuelvan a casa lo antes posible.

Chris Bambery es editor del Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party de Inglaterra. Traducción de Santi Amador para el grupo español En Lucha.

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