Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

El plan es lucrarse del ambiente

Posted by Socialismo Internacional en julio 26, 2010

El Karso: agua y vida

Detrás del Karso

Mientras la milenaria zona cársica de Puerto Rico sigue aflorando y dando vida a su entorno ecológico, Fortuño y el Senado pretenden eliminar la ley que la protege. La justificación de estos políticos es precisamente la de eliminar regulaciones gubernamentales y abrir las puertas a la concesión de permisos en pro de su economía neoliberal. En otras palabras, para vender y sacar provecho nefasto de lo poco que queda de las reservas ecológicas de Puerto Rico.

Alma Torres cuenta la importancia del Karso y desde cuándo los gobiernos de turno han estado detrás de esos terrenos o de cualquier regulación del Estado que impida sus planes de ajuste económico.

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Antes de que comenzara la batalla por el poder entre los rojos y los azules en el 2008, ambos hablaban de cambios en el sistema de permisos para las construcciones en Puerto Rico.

Los cambios incluían menos trabas para las constructoras y los desarrolladores. “La nueva ley significa más actividad económica, y la creación de más y mejores empleos. La burocracia gubernamental es historia del pasado. No se va a tener que esperar meses para que se otorguen los permisos como solía suceder”, así declaró el gobernador Luis Fortuño al hablar de la nueva ley.

El plan es lucrarse del ambiente. El caso de los terrenos del Karso evidencia esto último. La zona cársica existe hace millones de años, mucho antes de existiera la especie humana. La misma está compuesta por un ecosistema diverso de flora, fauna, ríos subterráneos y una roca caliza muy importante que permite el ciclo del agua. Adicional a esto, el amplio terreno de bosques en esta zona ayuda a mitigar los efectos del calentamiento global.

Lo que protege la ley 292

Actualmente la zona del Karso provee agua a un cuarto de la población en Puerto Rico y compone un 27.5% de la superficie de la isla. En el 1999 se creó la Ley para la Protección y Conservación de la Fisiográfica Kárstica que protege esta región con la intención de evitar cualquier daño y construcción que atente con la preservación de la misma.

La ley 292 del 21 de agosto del 1999, expone en sus 8 páginas la cantidad de recursos naturales que sobreviven gracias a la preservación de este ecosistema. En total, hay 22 especies de su flora y 15 especies de su fauna que están en peligro de extinción. La ley también explica que este terreno tiene menos resistencia a la presión de carga y puede colapsar. Es por esto que en la ley se estipula la necesidad de proteger esta zona de cualquier construcción que pueda ponerla en peligro.

Pero desde el año pasado varios políticos andan detrás de enmendar esta ley. Sus intenciones se contradicen ya que las razones para enmendarlas sugieren que hay que “añadir nuevas definiciones”, “aclarar las facultades del Secretario del Departamento de Recursos Naturales” y “enmendar las disposiciones sobre la otorgación de permisos simples en la zona del carso”. Esto es contradictorio ya que en la prensa y en la opinión pública se repite que las enmiendas son para garantizar la “protección” de esta región.

El Proyecto de Cámara 2566, que busca enmendar la ley del Karso, expone que las motivaciones del Departamento de Recursos Naturales para endosar el mismo es que se necesita atemperar con otras leyes que han sido aprobadas. Por otro lado la Junta de Planificación, también detrás del proyecto, explica que de acuerdo al Nuevo Plan de Desarrollo Sostenible para Puerto Rico la aprobación de las enmiendas a la ley 292 permitirán “proteger la Zona Cársica sin impedir el desarrollo de la infraestructura pública”. Como quien no quiere la cosa, justo al final de la intervención donde expone la Junta de Planificación se menciona que las enmiendas también tienen el propósito de atemperar la misma con la ley 161 del 2009, que es conocida como “Ley para Reforma del Proceso de Permisos de Puerto Rico”.

El Departamento de Transportación y Obras Públicas también aboga por el proyecto. “Es necesario que se enmiende la Ley Núm. 292 de 21 de agosto de 1999, según enmendada, conocida como “Ley para la Protección y Conservación de la Fisiografía Cársica de Puerto Rico”, para que exprese claramente que la misma no impide que se realicen proyectos de infraestructura pública…”, lee el proyecto.

Un plan, un objetivo: lucrar a unos pocos

Todo esto bajo la firma del representante del Partido Nuevo Progresista, Eric Correa Rivera. Este es el mismo político que presentó un proyecto en el 2009 que pretendía consolidar los 78 municipios en 20 alcaldías. La Ley para la Supresión y Consolidación de Municipios, defendida por Correa, busca preparar el camino para que esta consolidación se lleve a cabo luego de las elecciones del 2012.

El monstruoso proyecto de cámara 2113 se escuda bajo la crisis fiscal y justifica esta consolidación para bajar los gastos del gobierno. En la práctica esto continua respondiendo al plan de gobierno de tanto los populares como el penepé que quieren reducir el papel del Estado y de los servicios públicos entorpeciendo su acceso.

Esta es una de las tantas leyes que se han impulsado de las que el pueblo conoce poco o desconoce totalmente. Ya se rumora que las enmiendas al Karso van a permitir la construcción de la carretera PR-22 y el desarrollo de un gasoducto. Ambos atentan con el ecosistema creado por esta región. Aún así los políticos se atreven a defender estos proyectos con el mismo discurso “ambientalista” que usan los activistas en contra del proyecto que enmienda la ley del Karso. Argumentan los que están en el poder que esta es la “vía verde” y del gasoducto dicen que es “la nueva energía renovable”.

La presión a nivel internacional que han generado activistas en contra de la guerra, que hoy es evidente para el mundo que fue una guerra por petróleo, y el desastre causado por el derrame en el mar del golfo de México, ha puesto a los grandes empresarios y desarrolladores a buscar alternativas que le permitan lucrarse sin ensuciar su figura en el proceso. El gas es el nuevo petróleo. Pero no es una alternativa “verde” como nos quieren hacer creer.

El 70% de la energía eléctrica en Puerto Rico depende del petróleo y ahora la intención es que el gas lo sustituya. El costo de construir un gasoducto en la isla es más de $300 millones. Todavía hay una amenaza real de que al menos 10 comunidades puedan ser removidas por la construcción del gasoducto. Adicional e esto muchos árboles y espacios verdes se verán afectados por la construcción del gasoducto. El riesgo enorme que conlleva la implementación de este sistema de energía es lo más que nos debe preocupar. Estamos hablando de que este tubo estará transportando gas en alta presión y cualquier defecto o descuido de mantenimiento puede terminar en una lamentable explosión que seguramente afectará a los sectores más pobres que se encuentren cerca del tubo.

Por el momento el proyecto de cámara 2566 no ha conseguido los votos, pero las intenciones siguen claras, hay un plan de gobierno estructurado a partir de los intereses y aspiraciones de los ricos del país y del extranjero. El plan es de no sólo destruir los empleos y la vida de la población más pobre, sino de lucrarse del ambiente que debe estar al disfrute y al alcance de todos y todas. Dicho gobierno ha dejado claramente constatado su desínteres por el bienestar económico y social de esos a quienes le escasean o para los que no existen las oportunidades. No hay consideraciones ni para el pueblo trabajador ni para el ambiente.

Este plan económico responde a una lógica que sólo funciona en un sistema que está determinado por generar riquezas para una minoría. El capitalismo no sólo es una amenaza para la vida de las personas que se quedan sin oportunidades de empleo o maneras de sobrevivir, sin un hogar estable para vivir, sin servicios médicos accesibles que no requieran llenar decenas de papeles, sino que este sistema atenta contra el mismo mundo en que vivimos cuando para lucrarse destruye sus recursos naturales poniendo en riesgo la vida de las especies, entre ellas la humana.

Necesaria la organización desde abajo

Existen alternativas reales de fuentes de energía de bajo costo y renovables. Algunas de ellas son las que nos brinda la misma naturaleza, el viento, el sol, las olas del mar. Todas estas manejadas de la manera adecuada pueden detener el desastre ambiental que atenta contra la vida de todos y todas.

Nuestra lucha hoy tiene que ser por cambios radicales que exijan reformas para proteger el ambiente, ese cambio drástico tiene que incluir una ruptura con el sistema capitalista y luchar por una sociedad en su lugar más justa, democrática en donde los humanos y la vida en general, sea la prioridad. Nosotros apostamos por construir la lucha por el socialismo como alternativa a este sistema. Rechazamos los proyectos que van en contra del ambiente y la destrucción de nuestras vidas pero creemos en que la lucha se da en la calle, organizándonos desde abajo en nuestras comunidades, centros de trabajos y lugares de estudio. Sólo organizados podremos luchar y construir una nueva sociedad.

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