Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Monsanto: El Monstruo de los Venenos

Posted by Socialismo Internacional en mayo 9, 2013

Monsanto NOFuera Monsanto

En Puerto Rico un grupo de organizaciones e individuos han comenzado el esfuerzo de organizar una lucha contra la transnacional Monsanto, líder mundial en producción de semillas transgénicas y alimentos genéticamente modificados. A las semillas transgénicas se les introduce material genético de otras especies para resaltar características que las hagan resistentes a plagas, cambios ambientales  y químicos como herbicidas y pesticidas.

Desde el Departamento de la Comida, organizaciones e individuos se reúnen semanalmente para discutir sobre los efectos que tienen los productos de Monsanto en la salud de la familias puertorriqueñas y qué estrategias emplear contra el monstruo de los venenos. Entre las organizaciones que convocan están El Departamento de la Comida, Vía Campesina Internacional, Boricuá, SOCLA, Cooperativa Madre Tierra y Chiwinha entre otras.

El 25 de mayo desde las 2pm se estará realizando una marcha en contra de Monsanto desde los predios del Departamento de Agricultura hasta el Centro Minillas.

Sixto López expone la nefasta historia de este monstruo de los venenos que pone en peligro la vida de millones de personas en el mundo.

Países como Bolivia, Francia, Venezuela, Italia, Ecuador, Hungría, Perú, Argentina, Canadá, entre otros, se han negado abrirles las puertas a Monsanto.

Para conocer más sobre Monsanto, presentaremos una breve historia de los orígenes de esta empresa, su historial hostil hacia el medio ambiente, y desenmascaremos las mentiras detrás de esta empresa que interpone sus intereses económicos por encima de nuestra salud y el bienestar de la naturaleza.

Breve historia de un monstruo del capital

Monsanto comenzó sus operaciones en 1901 como una compañía química. Su primer producto fue la sacarina, sustituto del azúcar, siendo suplidor principal de la Coca Cola. Produjeron aspirinas, cafeína y extractos artificiales de vainilla, entre otros compuestos químicos.

Dos décadas más tarde su producción se enfocó en materiales derivados de la goma, plástico y fibras sintéticas para uso industrial. Para finales del 1920 comenzó su producción de químicos para la industria agrícola, como fertilizantes, pesticidas y herbicidas. Periodo en que comenzaron a producir agente naranja y PCB, tóxicos tan malignos para la salud del ser-humano y el medio ambiente que fueron prohibidos para los años 1970.

Ya para esa época, luego de acaparar varias firmas de producción de semillas, en el 1982, fueron los primeros en modificar genéticamente las células de las plantas, abriendo paso a la era de las semillas y alimentos transgénicos.

De las atrocidades más grandes cometidas por Monsanto contra la humanidad y la naturaleza fueron su producción y distribución de agente naranja y PCB.

Su laboratorio de pruebas fue el suelo de Puerto Rico. Desde el 1956 al 1968 se hicieron pruebas con Agente Naranja en pueblos como Mayagüez, Cabo Rojo, Guánica, Las Marías, Luquillo y Río Grande. El agente naranja, que fue regado asquerosamente por el ejercito del imperio estadounidense en Vietnam, fue vendido por Monsanto. Más de 18 millones de galones fueron derramados bárbaramente sobre suelo vietnamita para matar y eliminar la vegetación que rodeaba los puestos militares del Viet Cong, y así poder divisar las barricadas y escondites de los combatientes. A consecuencia, miles y miles de veteranos de la guerra contra el pueblo de Vietnam murieron y/o se enfermaron gracias al contacto con el toxico color naranja. Las consecuencias para el pueblo de Vietnam, su tierra y vegetación, son desastrosas y perduran hasta el día de hoy.

Pero no solo Vietnam y Puerto Rico fueron blanco de los tóxicos de Monsanto. Decenas de accidentes y derrames industriales han ocasionado desastres naturales a gran escala en los Estados Unidos.

Monsanto está asociada a 20 áreas extensas de contaminación dañinas para los seres humanos—11 activas—catalogadas “Superfund Sites” por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Estas áreas de terrenos se vuelven inhabitables y son designadas a limpieza total por las agencias federales.

Semillas transgénicas y hormonas de crecimiento

Actualmente el poder económico de Monsanto recae en la venta de semillas transgénicas y el herbicida que tolera, Round Up Grass Killer. Fuentes científicas establecen la posibilidad de que este herbicida pueda causar infertilidad en el ser-humano y producir deficiencias al feto en el proceso de gestación.

Los trabajadores agrícolas tienen que utilizar chalecos, guantes, mamelucos desechables y mascaras de oxígeno para rosear con tóxicos los alimentos que crecen y no exponerse al contacto o inhalación del veneno. Esos productos envenenados son los que consumimos y le damos a nuestras hijas e hijos.

Las semillas transgénicas no producen semillas saludables para continuar el proceso de plantación. Los agricultores que son engañados por la compañía con el pretexto de que sus cosechas durarán más, deben comprar más semillas para volver a tener un ciclo productivo de cosecha, entrando en un gasto constante e innecesario. Además, no son sabrosos y frescos como la producción orgánica, y mucho menos tienen el grado de vitaminas y minerales.

Vemos que el interés de esta empresa privada es el lucro individual y el margen de ganancia que pueda extraer del trabajo del labrador, interponiendo sus intereses económicos sobre la salud de sus propios trabajadores, nosotros los consumidores y el balance productivo de la tierra.

Además, Monsanto produce RBGH, una hormona de crecimiento que agranda la ubre de las vacas y las obliga a generar más leche. Esta hormona produce daños físicos y a la salud de la vaca. Agranda la ubre desproporcionadamente causando problemas reproductivos, de infertilidad, quistes en los ovarios, infecciones y problemas en las patas y pezuñas. Infecciones y condiciones que son tratadas con antibióticos, donde a consecuencia, todo ese “mejunje” de bacterias y tóxicos va directamente de la leche a nosotros los consumidores. Estudios vinculan el uso de RBGH en vacas al desarrollo de otra hormona, la IGF-1, que en humanos incrementa las probabilidades de desarrollo de cáncer.

Monsanto controla gran parte de la producción mundial de maíz, soya, canola, algodón, remolacha, papaya (Hawai), entre otros alimentos, todos productos alterados y expuestos a tóxicos malignos. Son distribuidos por las grandes cadenas comerciales como Wall-mart, Sams o Cotsco.

En Puerto Rico, Monsanto posee y controla sobre 1,500 acres de las mejores tierras que tenemos para la cosecha de alimentos. Por ellos paga una miseria, el gobierno prácticamente se los sede. Los terrenos son usados como centro de investigación, lo que contamina suelos, aire y agua. Junto a las otras compañías de semillas localizadas en Puerto Rico, controlan más de 6,000 acres de tierra en toda la isla.

Las semillas cosechadas son para la exportación, donde deja mayor ganancia para Monsanto. En un país donde el 90% de los alimentos que consumimos son importados, es una aberración que el gobierno seda las mejores tierras a una empresa transnacional para que esta produzca semillas dañinas y destructivas al ambiente y la salud.

Bajo el Articulo 6, sección 14 de la Ley de Tierras se establece “que el dominio y manejo de terrenos de toda corporación autorizada para dedicarse a la agricultura estará limitado a una cantidad que no exceda los 500 acres”.

Monsanto viola la constitución y el gobierno otorga total impunidad. Así como a hecho en los Estados Unidos, ocupando puestos ejecutivos en distintas ramas del poder político para influenciar y/o comprarlos para adelantar su agenda, aquí en Puerto Rico Monsanto le ha regalado millones de dólares para que el estado mire hacia otro lado. Se confabulan y se complementan a perfección, políticos y empresarios corruptos haciéndose ricos, mientras las y los trabajadores/as y agricultores/as siguen empobreciéndose cada día más y más.

¿Qué podemos hacer?

Muchos individuos llenos de indignación contra el sistema y por el aumento de contaminación que produce, se enfocan en esfuerzos individuales para hacerle frente al problema. Unos corren bicicleta, otros no comen carne, otros boicotean a las empresas que promueven el uso de transgénicos, otros reciclan o no compran líquidos embotellados.

Como socialistas, apoyamos todos estos esfuerzos y aportaciones contra las consecuencias inmediatas de la destrucción capitalista. En participar y apoyar muchas de ellas podemos demostrar que las cosas pueden hacerse de otro modo.

Al mismo tiempo, nuestro mayor esfuerzo debe ir contra todo el sistema económico. La pobre alimentación diaria y los problemas de salud epidémicos como el asma y el cáncer, están relacionados a la dominación de las empresas.

Nuestro capitalismo colonial de Monsanto y compañía, culpables de la crisis, también debe ser enfrentado. Eso significa participar también de otras campañas y luchas contra empresarios privados y el gobierno. ¡Todas las luchas una sola lucha!

Nuestra fuerza reside en la capacidad como mayoría en desarrollar y exigir una política que busque manejar sustentable y ecológicamente nuestros recursos naturales, resaltando los principios ecológicos y culturales de la agricultura. Una política que tenga como norte emprender el camino hacia una soberanía alimentaria. Donde seamos nosotros, las y los trabajadores los que tengamos el control de la tierra, para así producir para el beneficio colectivo.

El control de la tierra y la producción de alimentos en manos de los grandes comercios capitalista implica una ruptura con los principios de la ecología y desarrollo sustentable. Para poner fin a tal contradicción que impone el capitalismo entre el ser-humano y la naturaleza, no solo requiere educación, requiere una revolución completa de nuestro modo de producción y orden social. Mientras tanto, seamos parte de organizar esta lucha para defender y salvar nuestras tierras y recursos, pues ellos son esenciales para el desarrollo de la vida digna que queremos en el presente y el futuro. 

Anuncios

Sorry, the comment form is closed at this time.

 
A %d blogueros les gusta esto: