Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Un partido de crisis para el pueblo trabajador

Posted by Socialismo Internacional en julio 17, 2013

colonia

Serie: El PPD sin máscaras

Hace unos días el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, salió en un programa de televisión haciendo un llamado al pueblo “ha dejar atrás el síndrome de la crisis”. Y es que la “crisis” que usaron por tantos años los dos partidos principales, ahora se ha convertido en un obstáculo para los planes del gobierno y la agenda neoliberal que representa.

La “crisis” fue la excusa principal durante los últimos 8 años, y hasta cierto punto todavía lo es, para imponer una serie de impuestos regresivos que afectan directamente el bolsillo del pueblo trabajador. Entre ellos se encuentran el famoso IVU que infló los precios de todos los productos que consumimos, el aumento al costo de la educación pública universitaria, como también el aumento a los servicios de agua y luz, y su más reciente ataque, el arbitrio a la gasolina.

Aunque el gobernador insista hoy en que dejemos atrás el síndrome de la crisis, la realidad diaria nos recuerda que no estamos bien hoy y que no sabemos cómo y dónde estaremos mañana.

El Partido Popular Democrático (PPD) hoy se trata de distanciar de las políticas de austeridad que implementó en el último cuatrienio el ex gobernador Luis Fortuño del PNP. Pero el PPD, al igual que el PNP, siempre ha sido un partido al servicio de las grandes empresas y el capital.

Alma Torres argumenta que la historia del PPD está plagada de ejemplos concretos que nos dejan ver que este partido solo significa crisis para el pueblo trabajador.

El PPD, desde sus inicios, siempre ha tratado de utilizar una retórica populista para ganar el apoyo de grandes sectores de la población. La escena de un Luis Muñoz Marín, antes de ser gobernador, gritando desde su silla en el senado que había que defender al pueblo trabajador, es un magnífico ejemplo de esto.

 

Desde los orígenes del PPD, para las décadas de los 30 y 40, Muñoz fungió como su principal dirigente político. Éste llegó a llenar un vacío político que existía en los años 40. Por un lado el nacionalismo estaba en crisis por la creciente represión en su contra, y por el otro el Partido Socialista de Santiago Iglesias Pantín había perdido por completo su credibilidad, al situarse al lado de las corporaciones y al unirse al reclamo anexionista.

 

Esa realidad política coincidió con el período post gran depresión de los años 30, en el que se desarrollaron importantes huelgas obreras. En los años 1934 y 1935, los trabajadores de la caña y de los muelles respectivamente, dieron muestras significativas de tales luchas. Durante esos convulsos años, donde el desempleo sobrepasaba el 50%, también surgieron grandes protestas dirigidas por Comités de Desempleados exigiendo un empleo decente.

 

Mientras, en los Estados Unidos, el presidente Franklin Delano Roosevelt comenzaba a experimentar con el “New Deal”. Este nuevo trato, desarrollado a consecuencia de las grandes protestas populares durante la gran depresión, , significó la intervención del estado en la economía del país.

 

Esa misma receta era la que el imperio necesitaba implementar en la isla, para que al igual que en su país, poder minimizar las protestas y evitar su potencial radicalización. El hombre de Washington para ese trabajo, Luis Muñoz Marín. Y es cuando gana las elecciones de 1948, las primeras que permiten a los puertorriqueños elegir su propio gobernador colonial, que comienza su misión.

 

Muñoz comienza su gobierno con una estrategia para industrializar de forma rápida la isla. Para lograrlo permite la entrada de cientos de empresas que llegen a la isla a montar su negocio sin tener que pagar impuestos. Los sueldos en la isla, que se encontraban muy por debajo de los de Estados Unidos, se añadía como atractivo a la hora de atraer capital estadounidense a la isla. De esta manera daba comienzo a la famosa operación “Manos a la Obra”.  Es importante reseñar que esas mismas empresas que generaron cientos de miles de empleos, luego que generaran cientos de millones de dólares y consumieran las vidas de tantas personas, cierran las fábricas y se van a producir a otros países, dejando a tantos trabajadores sin empleo.

 

Para explicar el desempleo y la crisis social, el PPD utilizaba como argumento la supuesta sobrepoblación. Fue la excusa perfecta para justificar el fomentar sistemáticamente la salida de más de medio millón de puertorriqueños que entonces tuvieron que buscar una mejor suerte en los Estados Unidos. Lo que en el fondo buscaba con la ruptura de miles de familias que significó esa emigración masiva era evitar potenciales protestas por mejorar su calidad de vida y el poder abrogarse el haber bajado los niveles de desempleo en la isla.

 

Otro ataque a la clase trabajadora, especialmente a las mujeres, que impulsó Muñoz Marín como política, fue la masiva campaña de esterilización en Puerto Rico. Para el 1981 el 32% de las mujeres entre las edades de 15 y 49 años fueron esterilizadas. La gran mayoría de éstas lo hizo por directrices patronales y sin consentir ni entender las implicaciones del procedimiento.

 

Ante medidas controversiales como éstas, y para poder controlar la esperada reacción del sector nacionalista a la consolidación y legitimación de la colonia, llamado Estado Libre Asociado, Muñoz Marín necesitaba legalizar mayores medidas represivas. En el 1948 Muñoz firmó la ley 53 o “Ley de la Mordaza” como le conocemos y recordamos.  La ley declaraba “delito grave el fomentar, abogar, aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular por medio de la fuerza o la violencia.” Muchos nacionalistas fueron perseguidos, arrestados y asesinados por concepto de esta ley.

 

En el 1952 se celebra la Constitución del Estado Libre Asociado (ELA), dejando prácticamente intacta la relación de subordinación política y económica del imperio y la burguesía nacional y transnacional. La sección 8 del Artículo IV de esa nueva constitución dejaba claro que intereses son prioritarios para la colonia, si los de la clase trabajadora o los de la clase empresarial – “Cuando los recursos disponibles para un año económico no basten para cubrir las asignaciones aprobadas para el mismo, se procederá en primer término, al pago de intereses y amortización de la deuda pública…

 

Esa es la trayectoria del PPD y su padre fundador Luis Muñoz Marín. Esa es la historia que debemos recordar hoy cuando el PPD se presenta como el mejor amigo de los y las trabajadoras. Hay alternativas para salir de la crisis social en la que vivimos pero la historia nos ha demostrado que la opción no es confiar nuestras vidas a políticos que lo piensan todo en dólares y centavos para una minoría. Debe servirnos la memoria histórica y saber que el único cambio social es el que conseguimos luchando.

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