Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

23 de septiembre, revolución y asesinato de Filiberto

Posted by Socialismo Internacional en septiembre 23, 2013

riosEl 23 de septiembre del 1868 se llevó a cabo la revolución puertorriqueña que buscaba derrocar el gobierno español colonial en Puerto Rico, el fin del régimen de la libreta de jornaleros y la abolición de la esclavitud en la isla.

Los niveles de pobreza en la isla para aquel entonces eran enormes, el 85% de la población no sabía leer ni escribir. Los años antes de la revolución fueron años de luchas y reformas, reformas para detener las luchas y la lucha y la rebelión porque era la única forma de sobrevivir. Los cimarrones en el siglo 19 eran cosa común, en ese siglo hubo 22 casos de conspiración, sublevaciones y protestas de las que al menos existe documentación. El aberrante sistema de “las libretas” sirvió para supervisar de forma represiva la conducta personal y el desempeño laboral de los jornaleros. El régimen español era uno de brutalidad y para comprenderlo hay que ir incluso más atrás desde que invaden y colonizan nuestra isla y en el proceso cometen un brutal genocidio contra los tainos.

Desde el 1865 hasta el 1868 Ramón Emeterio Betances, Segundo Ruiz Belvis y otros líderes de pensamiento revolucionario, se dedicaron en cuerpo y alma a planificar y crear las condiciones que llevarían a ese grito de independencia. Por diferentes factores, entre estos poca preparación militar y errores de comunicación, la revolución fue derrotada y sus participantes reprimidos y encarcelados, algunos asesinados por el ejercito español.

El 23 de septiembre también queda marcado en nuestra historia al ser el día en que asesinaron a modo de venganza al dirigente independentista Filiberto Ojeda Ríos. Un 23 de septiembre de 1990 Filiberto se quita el grillete, lo deja en las puertas del periódico Claridad y se va nuevamente al clandestinaje. Un 23 de septiembre 15 años después, en el 2005, el FBI regresa a terminar lo que no pudo en el 30 de agosto del 1985, asesinar a Filiberto y con esta acción enviar un claro mensaje al pueblo de Puerto Rico.

Publicamos la declaración de la OSI en aquel momento luego del asesinato de Filiberto. Roberto Barreto explica cómo el asesinato de Filiberto fue utilizado para enviar un mensaje de poder a los que luchan en Puerto Rico.

El reciente asesinato del dirigente independentista Filiberto Ojeda Ríos a manos del FBI fue un cruel mensaje de Washington a los puertorriqueños: “Nosotros somos los que mandamos aquí”.

La historia del dominio estadounidense sobre Puerto Rico ha visto varios incidentes similares: en 1935 cuatro jóvenes independentistas fueron masacrados en Río Piedras; en 1937 miembros del Partido Nacionalista fueron masacrados en Ponce; en 1950 independentistas fueron bombardeados en Jayuya y fusilados en Utuado; y en 1978 en el Cerro Maravilla dos jóvenes universitarios fueron entrampados y emboscados por la policía asesina.

Y ahora en 2005, se ha repetido la historia. Cada vez que el régimen estadounidense se ha sentido amenazado por los movimientos libertarios en Puerto Rico, ha utilizado la represión sangrienta y desnuda para reimponer su control colonial.

Esta vez, pretendiendo minar la confianza del pueblo ganada durante la reciente lucha que liberó a la isla de Vieques, y con el respaldo del Acta “Patriot”, los federales fraguaron el asesinato político de Ojeda Ríos, quien se había convertido en símbolo de resistencia tras burlar la vigilancia del FBI por quince años.

Filiberto Ojeda Ríos, era el principal líder de Los Macheteros, una pequeña organización que lucha por medio de las armas para lograr la independencia de Puerto Rico. Aunque Los Macheteros han estado virtualmente inactivos en años recientes, entre los 60 hasta los 80 robaron varios bancos para financiar la lucha independentista.

También atacaron varios objetivos militares entre los que destaca la destrucción de varios aviones de la Guardia Nacional y una emboscada a soldados estadounidenses en Sábana Seca, en la cual hirieron a 12, con tres muertes. Por actividades relacionadas a estas acciones Ojeda había sido convicto y eventualmente confinado a reclusión domiciliaria con un grillete electrónico, el cual se quitó para escapar al clandestinaje.

El 23 de septiembre, mientras se celebraba el Grito de Lares, agentes federales llegaron disparando a la residencia de Ojeda Ríos y su esposa Elma Beatriz Rosado en Hormigueros, Puerto Rico. Ojeda comunicó a los agentes que su esposa iba a salir de la casa. Una vez Rosado salió, Ojeda informó que estaba en la disposición de entregarse al reportero Jesús Dávila.

El FBI rechazó la oferta y abrió fuego. Ojeda hizo varios disparos en defensa propia hiriendo a un agente en el estómago. Eventualmente Ojeda fue herido por un francotirador. Entonces el FBI esperó más de 20 horas para entrar en la residencia, para dejarlo desangrarse.

El doctor Héctor Pesquera, del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, quien participó en la autopsia afirmó que “Ellos no vinieron a arrestar a Filiberto Ojeda, ellos vinieron a matarlo”.

Miles de personas participaron del funeral de Ojeda Ríos demandando una investigación sobre el operativo federal que acabó con su vida. Al presente ninguna de las investigaciones está progresando, pues el gobierno federal las está obtaculizando.

La versión del FBI es que ellos solo dispararon en defensa propia. La viuda de Ojeda los ha desmentido: “Oí a Filiberto gritarles: ‘Que yo me entrego al periodista Jesús Dávila’. El FBI miente. Miente, como siempre ha mentido (…) Fuera de nuestro terruño los malditos federales. ¡Que se larguen!” expresó Rosado.


Anuncios

Sorry, the comment form is closed at this time.

 
A %d blogueros les gusta esto: