Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Paro contra el neoliberalismo

Posted by Socialismo Internacional en octubre 1, 2013

mexico teachers strike demonstration-aMIENTRAS DECENAS de miles de maestros mexicanos comenzaron su sexta semana de huelga, la policía detuvo casi 90 autobuses llenos de sindicalistas en su camino de Michoacán al Distrito Federal, para evitar que se unan a una marcha a Los Pinos, la residencia de Presidente Enrique Peña Nieto, en la Ciudad de México.

Liderados por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un caucus militante dentro del masivo Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), los docentes están en huelga para protestar la versión mexicana de le ley de Bush No Child Left Behind (NCLB o Ningún Niño Dejado Atrás), que entre otras cosas impondrá pruebas estandarizadas obligatorias a los estudiantes, evaluaciones docentes basadas en esas pruebas, y la desaparición de la protección de la planta.

Los maestros de México son una piedra en el zapato de Enrique Peña Nieto, Todd Chrétien explica.

En el transcurso de la huelga, los docentes de los estados más pobres de México (Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero) han llevado su lucha directamente al corazón de la Ciudad de México, bloqueando el tráfico en el aeropuerto internacional, con piquetes de las embajadas estadounidense y española, estableciendo plantones en parques y plazas, y repetidamente rodeando la Asamblea Nacional y el palacio presidencial.

Miles de maestros de la Ciudad de México y otros lugares han seguido su ejemplo. En las últimas dos semanas, los estudiantes universitarios y secundarios se han unido a las marchas en el DF, y la huelga se ha extendido a las ciudades de la mayoría de los estados.

El 21 de septiembre, cientos de delegados representando maestros de todo México se reunieron junto a organizaciones estudiantiles, comunitarias y políticas, y a otros sindicatos. El Tercer Encuentro Magisterial y Popular, como se denominó, votó abrumadoramente para llamar a un tercer paro nacional en defensa de la educación pública para el 2 de octubre y para oponerse al conjunto de las reformas neoliberales de Peña Nieto.

Concretamente, la CNTE está exigiendo que el gobierno entable negociaciones sobre la aplicación de las nuevas leyes antes de que entren en vigor, en esencia, negándose a reconocer la legislación gubernamental sobre las nuevas condiciones contractuales con el sindicato.

La magnitud de la respuesta a la movilización de 2 de octubre será un indicador importante de la capacidad de resistencia y de lucha, con la CNTE en su centro.

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HASTA AHORA, Peña Nieto ha reprimido dura, pero calculadamente, con detenciones selectivas y ataques policiacos. Sin embargo, su principal estrategia parece ser la de jugar con el tiempo y esperar que los maestros, a sabiendas de que una minoría está en huelga, se agoten. Peña Nieto sabe que tiene en el bolsillo al liderazgo “responsable” del SNTE, después de que en febrero ordenara la detención y enjuiciamiento de su presidenta (y legendaria corrupta) Elba Esther Gordillo.

Peña Nieto también puede contar con el apoyo de todos, menos un puñado, los políticos de los tres principales partidos: el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido de Acción Nacional (PAN). Si bien el apoyo de su propio partido, PRI, y del pro-empresarial PAN no es de extrañar, el apoyo del centro-izquierdista PRD fortaleció su mano y provocó una crisis entre los partidarios del PRD.

Los maestros no son los trabajadores peor pagados en México, con salarios promedio de 18.000 pesos mexicanos por mes; equivalente a $1384 por mes o $15.000 por año.

A modo de comparación, esto representa más o menos dos y media veces la (ya baja) canasta básica, o estimada línea de pobreza familiar en México, que es de alrededor de 7.000 pesos (500 dólares) por mes. Pero cuando el gobierno calcula la línea de pobreza, ni siquiera tiene en cuenta costos básicos como el agua, la electricidad, el teléfono o el transporte.

Y debido a que el valor del peso frente al dólar se ha debilitado enormemente, los salarios docentes han disminuido drásticamente en los últimos 20 años.

La combinación del aumento vertiginoso de la pobreza entre los estudiantes, los recortes presupuestarios, la caída de los salarios y las nuevas amenazas a la seguridad laboral –así como grandes confrontaciones políticas sobre la libre determinación indígena en los estados del sur–ha producido rebeliones a gran escala en estados como Oaxaca. Pero la respuesta a la convocatoria de huelga ha sido desigual en otras partes del país.

Peña Nieto busca disciplinar al sindicato de maestros, el más grande de toda América Latina, como una parte fundamental de su paquete global de reformas neoliberales, diseñadas para hacer de México una región de producción de bajos salarios que pueda competir con Asia por una mayor parte de las inversiones comerciales gringas e internacionales.

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AUNQUE LA economía ha sido pulverizada, el comercio sigue creciendo entre EE.UU. y México de los aproximadamente $9,4 mil millones en 1993, antes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA por sus siglas en inglés), a casi $40 millones, en dólares de 2012.

Con el fin de recaudar fondos para consolidar aún más la integración económica de México al NAFTA, Peña Nieto pretende finalmente forzar algo que los previos gobiernos habían logrado sólo parcialmente, la privatización de la empresa petrolera nacional PEMEX. México es el tercer mayor exportador de petróleo a EE.UU., después de Canadá y Arabia Saudita, proporcionando una de las fuentes más importantes de exportaciones pagadas en dólares para la economía.

Peña Nieto espera abrir perforación y refinación a empresas internacionales, principalmente estadounidenses, con el fin de atraer inversiones, modernizar la producción y participar en el boom del gas natural y petróleo apoderándose de todo el continente hoy. Si tiene éxito, una parte significativamente mayor de las ganancias petroleras encontrará su camino a los arcas de Exxon, BP y Shell, reduciendo así los ingresos para el gobierno federal.

El gasto en educación representa el 20 por ciento de los gastos federales y tendrá que ser reducido si el plan de privatización de PEMEX sigue adelante, lo que ayuda a explicar por qué Peña Nieto es tan decidido a destripar al sindicato de maestros.

Hay una amplia oposición a la venta de PEMEX, como se demostró el 22 de septiembre, durante una enorme marcha encabezada por el populista ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero por desgracia, el movimiento está dividido.

Cuauhtémoc Cárdenas, también ex candidato presidencial y actual líder del PRD, y AMLO firmaron un llamado conjunto pidiendo a Peña Nieto someter sus planes privatizadores a un referéndum nacional, pero se negaron a unir sus fuerzas en movilización, dejando la impresión de que están a la vez más interesados en manejar a sus seguidores que en tirar todo a la pelea.

A pesar de esta disputa, miles de maestros de la CNTE marcharon el 22 de septiembre, y los maestros en Chiapas ocuparon las instalaciones de PEMEX en el estado del sur.

Así, hay indicios de que la fragmentación de estos potencialmente poderosos movimientos sociales y de clase pueda ser superada, sin embargo, persisten desafíos importantes.

Como el activista de izquierda y escritor Gilberto López y Rivas lo puso en desInformémosnos:

Cada corriente tiene que superar su comportamiento egoísta, porque cada una por sí sola no puede liderar la oposición a la victoria. Es esencial conectar estas luchas en una fuerza más grande que ellas mismas y unir a todos los grupos afectados. Si no, cada una será barrida por las fuerzas de la cooptación, atomización y regionalización de los movimientos.

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LOS PRÓXIMOS meses probablemente revelarán mucho sobre el estado de las luchas populares en México, la capacidad del gobierno para imponer las reformas neoliberales y el futuro de la presidencia de Peña Nieto.

Podría pensarse que todo esto es digno de cobertura por la prensa establecida en EE.UU., pero sería un error. Durante las tres últimas semanas, con la excepción de algunos medios independientes, la cortina sobre este tema en los medios gringos se ha mantenido cerrada, a pesar de su gran importancia.

El New York Times se las arregló para escribir unos cuantos párrafos sobre la reunión del vicepresidente Joseph Biden con Peña Nieto en la Ciudad de México, el 20 de septiembre, pero sin siquiera mencionar la huelga de los maestros o el movimiento contra la privatización de PEMEX. Aunque el Times elogia a Peña Nieto y su “ambiciosa agenda de nuevas leyes que aumentarán los impuestos, abrirán el sector energético y harán frente a los poderosos monopolios”, el artículo concluye que el principal obstáculo para estas iniciativas son las poderosas tormentas que han asolado ciudades y pueblos a ambas costas de México.

Biden se comprometió a apoyar la campaña de Peña Nieto en contra de los maestros y el estatus público de PEMEX, bromeando que estaba “impresionado por las propuestas, que van más allá de los desacuerdos partidistas”, sólo para paradójicamente jurar fuera la interferencia de EE.UU. en esta materia, insistiendo, “son de los mexicanos, y sólo de ellos, estas decisiones”.

Protestas oficiales a un lado, EE.UU. nunca ha permitido a los mexicanos tomar sus propias decisiones, libre de intromisión. Los intereses petroleros y bancarios yanquis, así como ahora consultores educacionales, se saborean los dientes ante la posibilidad de sacar provecho de la iniciativa de Peña Nieto para “abrir”, usando las palabras del Times, México, una vez más; casualmente, sólo unos pocos meses cortos del 20 aniversario del TLCAN.

Traducido por Orlando Sepúlveda

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