Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

¡Es posible una mejor vida!

Posted by Socialismo Internacional en julio 3, 2014

Hace falta lucha conjunta y desde abajo

OPINIÓN

Vivimos en una crisis social que como decimos por ahí, “está del carajo”. El sueldo promedio de una trabajadora o un trabajador no rinde hasta fin de mes. Los precios suben y los salarios se congelan.

Los empleos que se han generado recientemente responden a la dinámica de una sociedad de consumo. Se trata de crear empleos de servicios, mega tiendas como Wal-Mart que llegan a Puerto Rico y se expanden por toda la isla. Sitios de comida rápida como McDonalds también montan sus negocios y siguen en aumento. Son empleos en general mal pagados y sin ningún beneficio laboral. Al final del día son negocios de consumo en una sociedad en donde el dinero a penas da para pagar una renta, transportación, agua, luz, deudas y alimentos.

La crisis no es nueva para los que estamos abajo, aunque sí, más profunda. Por esto la reciente movilización de algunas uniones para resistir las medidas de austeridad nos abre la oportunidad de organizar una alternativa.

Sixto López  y Alma Torres opinan sobre la crisis hoy y la necesidad de una lucha conjunta para organizar resistencia.

Cuatrienio tras cuatrienio siempre hay una excusa o una justificación absurda y asquerosa que se inventan los políticos para quitarle mas derechos a las y los trabajadores.

En nuestra historia reciente, desde los tiempos de Hernández Colón hasta García Padilla, el sector político de la clase en poder, ya sea rojo o azul, utiliza como excusa las malas finanzas del estado para justificar el ataque directo al bolsillo de las familias trabajadoras para así poder “lidiar con la crisis y cuadrar la caja”.

En tiempos recientes, con el viejo cuento de la degradación de los bonos, el gobierno bajo el Partido Popular Democrático (PPD) y Aníbal Acevedo Vilá amenazaron con el cierre del gobierno si no se aceptaba una nueva reducción al valor adquisitivo del salario de las y los trabajadores, el llamado IVU. Bajo Fortuño y el Partido Nuevo Progresista, justificaron el despido de decenas de miles de trabajadoras y trabajadores con la Ley 7. Ahora con García Padilla del PPD, se le da continuidad a las políticas anti-obreras que solo buscan quitarle más y más al sueldo de las y los trabajadores. Garantizando así el enriquecimiento de un pequeño porciento de la población y el empobrecimiento de la gran mayoría del pueblo.

La misma receta con gente “distinta” en el poder.  Aunque su diferencia es solo en colores.

Para lograr impulsar estas medidas de austeridad el gobierno, una vez más, ha usado la estrategia de “divide y vencerás”. Los medios de comunicación se usan para demonizar a la clase trabajadora, hablando de los “vagos”, de cómo en otros lados se vive peor y hay que “echar pa alante”, de que si “la beba lata”, de que si “la violencia es mala y hay que respetar las leyes”…

Nadie habla de la violencia que genera una sociedad de crisis. De lo mal que te hace sentir darte cuenta que no te da lo que tienes para vivir una vida digna. Nadie describe eso como violencia. Pero sí se señala al trabajador y al pobre cuando con coraje sale a protestar. Mientras los Richard Carrión de la vida y los Fonalledas triplican sus ganancias.

Los ricos están unidos. Están claros de que para salir de la crisis tendrán que hacer lo que sea necesarios, aunque en el camino eso signifique destruir miles de vidas.

Falta que la clase trabajadora tenga esa claridad y ese sentido de unidad en la lucha.

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La crisis que vive el movimiento obrero en general en Puerto Rico, en el cual predomina una burocracia del liderato, ha ayudado a presentar ante los medios la división de este sector.  En el proceso fortaleciendo al gobierno.

El gobierno, reconociendo esta división, invitó a algunos líderes burócratas con los cuales han negociado anteriormente la entrega de derechos de l@s trabajadores, para sentarse y así, a espaldas de l@s trabajadores a los que representan, llegar a unos “acuerdos” para enmendar la Ley de Emergencia Fiscal. Esos sindicatos, que tienen en común que todos están organizados bajo la ley 45, se caracterizan por evitar la verdadera democracia participativa de las bases de su matrícula. Algunas de estás uniones son: la Unión General de Trabajadores (UGT) bajo el liderato de Manuel Perfecto, el  Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT-SEIU) de Roberto Pagán, la Coordinadora Unitaria de Trabajadores del Estado (CUTE) de Federico Torres Montalvo, José Rodríguez Báez, presidente de la Federación de Trabajadores y Trabajadoras de Puerto Rico (AFL-CIO), Luisa Acevedo, presidenta de la Federación Central de Trabajadores (FCT) y Víctor Villalba, presidente de la Central Puertorriqueña de Trabajadores (CPT).

Ninguna unión combativa y militante fue invitada a reunirse para “negociar” con el gobierno. Solo las  uniones que marcharon por el IVU fueron invitadas, solo las que entregaron el derecho a la huelga con la Ley 45 del 1998, solo las que aceptaron el despido de miles y miles de trabajadores como si nada con la Ley 7 del 2009, solo las que permitieron barrer con los sistemas de retiros de sus unionados, a esos sí se les invitó, con alfombra roja, champán y piscolabis. Y el pacto fue firmado en cuartos oscuros y privados. Y ambos salieron muy complacidos.

Los  y las líderes de uniones más combativas debieron haber salido a exponer de frente la mierda de “acuerdos” a los que se llegó con estos sindicatos. Debieron hacer un llamado a los y las trabajadores de esas uniones a que se unan con ell@s para luchar y defender sus derechos.

En el proceso en el que nos encontramos hace falta romper de una vez por todas con estos líderes burócratas que ven en la unión un negocio. Pero sobre todo, hace falta construir poder desde el corazón de las uniones que son sus propios trabajadores y trabajadoras, esa es la gente que tiene que estar en los procesos y decidir sobre sus derechos.

Nuestro enemigo es un sistema que pone por encima la deuda a unos bonistas antes de darle un hogar a una familia y antes de garantizar que todo el mundo tenga comida en su nevera.

Mientras los de abajo discutimos porque algunos cobran un poco más que otros o que los trabajadores del gobierno tienen derechos ganados versus los de empresa privada, el gobierno continua pasando leyes que nos llevan a un futuro incierto en donde el sueño de retirarse en paz ya no es una posibilidad, un futuro con menos escuelas, menos maestros y en general menos vida.

Hacemos un llamado a la solidaridad entre todas y todos los trabajadores, solidaridad en la acción y en la calle. Este es el momento de organizarnos y exigir vivir mejor. ¡Es posible soñar! ¡Es posible vivir mejor! ¡No aceptemos más sacrificios!

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