Socialismo Internacional

Periódico de la Organización Socialista Internacional

Huelga general en Guadalupe y Martinica

Posted by Socialismo Internacional en marzo 11, 2009

5635889_copiajpg2100thumbEl 20 de enero comenzó en la isla de Guadalupe una huelga general. En su curso se desarrollaron grandes movilizaciones de masas, barricadas, y enfrentamientos con las fuerzas represivas oficiales y “extraoficiales”, en las que fue asesinado el activista obrero Jacques Bino. La huelga se extendió también a Martinica, la otra isla de las Antillas bajo dominio francés. Claudio Testa explica porque la huelga de estas islas caribeñas son ejemplos importantes para el movimiento obrero mundial.

Un ejemplo para el movimiento obrero mundial

El 20 de enero comenzó en la isla de Guadalupe una huelga general. En su curso se desarrollaron grandes movilizaciones de masas, barricadas, y enfrentamientos con las fuerzas represivas oficiales y “extraoficiales”, en las que fue asesinado el activista obrero Jacques Bino. La huelga se extendió también a Martinica, la otra isla de las Antillas bajo dominio francés. Al día de hoy, martes 3 de marzo, aunque se ha suscripto un acuerdo con diversas concesiones del gobierno de Sarkozy y los organismos patronales, la situación no se ha normalizado porque muchos empresarios se niegan a cumplir lo firmado.

Más allá de su desenlace final, la huelga general de las Antillas francesas ha tenido una importancia que excede su marco territorial: en primer lugar, está el impacto sobre el movimiento obrero de Francia y, por su intermedio, de toda Europa; también hay que registrar su ejemplo ante los países del Caribe y América Latina.

Guadalupe y Martinica: ¿parte de Francia?

Como señala nuestra corresponsal en París, existe allí la ficción política y jurídica de que Guadalupe y Martinica forman parte de Francia, en calidad de departamentos de ultra mar (DOMs: départements d’outre-mer), el mismo título que los departamentos que componen Francia “metropolitana”. En verdad, se trata de colonias del imperialismo francés, que se iniciaron de una manera que marcaría para siempre su historia.

En 1635 desembarcan los franceses, enviados por la Compañía de la Indias, organización mercantil monopolista creada por el Cardenal Richelieu a imitación de la British East India Company (fundada en Londres en 1600 y que luego colonizaría la India).

Los emisarios del benemérito Cardenal intentaron al principio explotar a los indígenas caribes. Como opusieron férrea resistencia, exterminaron a casi todos. Luego, importaron esclavos africanos para producir caña de azúcar. ¡Así las Antillas “francesas” se incorporaron al libre mercado, al progreso, y a la civilización occidental y cristiana!

Hoy ya no hay esclavos. Pero las diferencias entre las colonias y su metrópoli, y entre la población trabajadora de raíces africanas y la ínfima minoría de 2.000 békés (blancos inmaculados descendientes de los colonizadores) que aún constituyen la gran burguesía de las islas, no se han reducido gran cosa desde los tiempos de la monarquía absoluta. El principal cambio es, que junto a ellos, están ahora las grandes empresas de la metrópoli, explotando directamente a los antilleses.

Los békés controlan la economía de la isla, del petróleo y la gasolina a la gran distribución, y fijan los precios, mucho más altos que en la metrópoli, aunque los salarios son más bajos. Un cepillo de dientes que cuesta un euro en la metrópoli, no baja de 4,50 en Guadalupe. El costo de la vida es en promedio un tercio superior al de Francia “metropolitana”. La patronal no sólo paga bajos salarios, sino que rechaza los convenios colectivos. ¡Añora los buenos tiempos de sus bisabuelos, que tenían esclavos!

La tasa de pobreza (12,5%) dobla la de la metrópoli (6,1%), aunque el rasero con que se mide es la mitad que en Francia (3.900 euros por año y persona frente a 7.225), y aunque el costo de la vida es mucho mayor. El índice de desempleo es del 22,7%, el triple de la metrópoli (8,1%). Entre los menores de 25 años, la tasa en el 2007 era del 55,3%, más del doble que en Francia.

No es casual, entonces, que el primer estallido social provocado por la crisis haya comenzado por este eslabón más débil del “territorio francés”.

El Liyannaj Kont Pwofitasyon (LKP): Una coalición encabezada por el movimiento obrero

La huelga general de Guadalupe ha hecho famoso internacionalmente al LKP (Liyannaj Kont Pwofitasyon: en créole antillano, Juntos Contra la Explotación) y a su líder indiscutido, Elie Domota. Es una coalición encabezada por el movimiento obrero, aunque con una dirección reformista.

Efectivamente, la columna vertebral de la coalición LKP es el movimiento obrero de Guadalupe, que tiene una larga tradición de combatividad. Aunque existe en la isla una filial de la CGT metropolitana, la mayoría de los trabajadores se encuadra en la UGTP (Union Générale des Travailleurs de Guadeloupe). La UGTP, en las últimas elecciones de delegados de empresa, ha ganado la mayoría absoluta.

Como decíamos, la UGTP constituye la columna vertebral de la LKP, a la que se han unido otras formaciones sindicales y numeros grupos alternativos, culturales, partidos políticos (con exclusion de la derecha y el PS), etc. “Es un total de 49 estructuras y organizaciones diferentes, que representan a la mayoría aplastante de la población de Guadalupe.” (Yves Cornu, “Antilles: la vérité sur le LKP”, Le Point,  19/02/09)

Elie Domota, de 41 años, que ha aparecido como el líder carismático de este movimiento del LKP, es el secretario general de la UGTP.

La UGTP tiene un rasgo que la diferencia netamente de las formaciones sindicales de la metrópoli, como la CGT, FO, CFDT y Cía.: reivindica la independencia de la isla. Aunque esta reivindicación no fue puesta sobre el tapete durante la presente huelga general, es un punto que traza una raya entre la UGTP y los sindicatos provenientes de la metrópoli, cuyas burocracias son parte del establishment del imperialismo francés.

La UGTP fue fundada en 1973 por obreros industriales y agrícolas del sector más brutalmente explotado de la isla: los trabajadores de la industria del azúcar y del cultivo de caña en los latifundios de Guadalupe. En las últimas elecciones de delegados de empresa en toda la isla, en noviembre de 2008, los candidatos de la UGTP lograron el 52% de los votos, seguidos por los de la CGT (20%).

La huelga general: una lección para el movimiento obrero de todos los países

La huelga general se inició con un programa modesto, cuyo punto principal es un aumento de salarios de 200 euros. Pero la inflexibilidad patronal y también, inicialmente del gobierno de Sarkozy, fueron endureciendo cada vez más el enfrentamiento.

La dureza de Sarko y la patronal se explican quizás no tanto por la magnitud de las concesiones en sí mismas, sino por el temor de que desataran una avalancha de reclamos de la clase trabajadora francesa.

Pero a este endurecimiento, el movimiento fue respondiendo cada vez con mayor fuerza. Logró paralizar totalmente la vida económica de la isla y, además, responder con movilizaciones inmensas a la represión cada vez más dura del gobierno francés. En algunas de estas movilizaciones, el LKP puso en las calles de 70.000 a 80.000 manifestantes, sobre una población total de unos 250.000 habitantes.

Lo que hicieron el LKP y la UGTP fue lo contrario de las centrales burocráticas francesas (y de casi todos los países del mundo), que de vez en cuando hacen un día de paro y unas marchas para desmovilizar de inmediato, sin jamás obtener nada del gobierno y la patronal.

El LKP y la UGTP organizaron una vasta red permanente de miles de activistas y piquetes de huelga que fueron cubriendo toda la isla y garantizaron el paro en todas las empresas y comercios, por tiempo indefinido. ¡Una huelga general en serio! ¡No un simulacro de 24 horas,  para fingir ante las bases que sus dirigentes están “luchando”!

Por supuesto, el movimiento ha tenido serias limitaciones. Aunque la UGTP propone la independencia del imperialismo francés y la red de piquetes y activistas durante la huelga apuntó a ser, de hecho, un poder paralelo, la LKP no planteó en ese sentido ninguna demanda política, ni menos de poder. Las negociaciones fueron exclusivamente económicas.

Sin embargo, esto no afecta lo grandioso de lo sucedido en estas pequeñas islas. ¡Una verdadera lección, una experiencia que hay que hacer conocer al movimiento obrero de todo el mundo!

*Publicado originalmente en la revista en línea Socialismo o Barbarie.

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